Tras el anuncio de Chávez, personalidades como Diego Arria, María Corina Machado y Gustavo Briceño advierten sobre las consecuencias de quedar sin protección internacional. Sin embargo, aseguran que un tratado de este tipo no puede cumplirse a medias.
El presidente Hugo Chávez apareció este martes con dos cosas bajo la manga: la firma de la recién lanzada Ley Orgánica del Trabajo (LOT) y el sorpresivo anuncio de que "considera" la salida de Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esto último, provocó las reacciones inmediatas de quienes aseguran, por ejemplo, que "todos los caminos conducen a La Haya" y que el retiro no impedirá las investigaciones que ya se adelantan.
El dirigente político Diego Arria es uno de los que se muestra convencido en que la decisión de Chávez no lo eximirá, ni a su Gobierno, de enfrentar las denuncias por presuntas violaciones en contra de los venezolanos. Califica esta nueva postura del Ejecutivo como una prueba que "corrobora" su responsabilidad por tales vejaciones.
Además, se refiere a los señalamientos del ex magistrado Eladio Aponte como el camino a seguir para validar las denuncias llevadas a instancias internacionales como la CIDH y la misma Corte Penal Internacional en La Haya.
Por los caminos regulares
Por su parte, Gustavo Briceño, Presidente del Ombudsman Capítulo Venezuela, recordó que si el Gobierno busca salirse de la CIDH deberá hacerlo por los caminos regulares, denunciando a la Convención Interamericana de los Derechos Humanos.
"En efecto, la pretensión del Presidente Chávez no puede ser parcial, es inconcebible no pertenecer a un órgano determinado creado por un tratado internacional, o se sale de todo el texto, o no. Un tratado internacional no puede ser cumplido a medias", sentenció.
Briceño considera peligrosas las consecuencias que derivan de una posible salida de Venezuela de la CIDH. "Dejaría a todos los venezolanos en una grave situación de indefensión", subraya.
Pretensiones de "regímenes autoritarios"
Por su lado, la también independiente María Corina Machado, comparó la situación venezolana con el pasado histórico de Perú, recordando "que el único mandatario que pretendió cortar con la CIDH fue Fujimori cuando quiso dar un autogolpe". A su juicio, se trata de una pretensión típica de "regímenes autoritarios".










