La tragedia de la Refinería Amuay pone en duda si el gobierno socialista de Hugo Chávez ha administrado eficientemente una de las principales empresas petroleras del mundo, PDVSA, reseña la agencia internacional de Noticias Reuters.
Si de buscar responsables se trata, todas las miradas recaen sobre el controversial desempeño de la estatal, que se ha convertido en la gran caja que financia el proyecto socialista de Chávez.
Maniatada por fuertes exigencias del Gobierno que la controla, Petróleos de Venezuela (PDVSA) debe cumplir con cientos de tareas que antes le eran ajenas, desde reparar calles hasta construir cientos de miles de casas para familias pobres, todo mientras intenta atender sus operaciones petroleras.
La explosión, por una fuga de gas de una esfera de olefinas en la refinería de Amuay, causó la muerte de más de 40 personas, dejó un centenar de heridos y unas 1.600 viviendas afectadas. Ya es considerado el accidente más letal que ha vivido el sector petrolero venezolano.
Según la versión oficial, la fuga se detectó apenas una hora antes de la explosión en Amuay, que integra el Centro de Refinación Paraguaná, el segundo más grande del mundo.
Pero expertos y trabajadores consultados por Reuters rechazaron esa hipótesis y aseguraron que días antes ya se percibía un fuerte olor a gas.
"En una especie de tradición maquiavélica que tenemos ya los paraguaneros, todo el mundo aceptó el olor como normal", dijo Edgar Lugo, quien trabajó en seguridad industrial del Centro de Refinación.
Según Lugo y otros profesionales, el sistema de alarma con que cuenta la refinería debió haberse activado ante una fuga de esa magnitud, lo suficiente como para que se escuchara en las urbanizaciones vecinas. Pero no ocurrió.
El candidato único de la oposición, Henrique Capriles, ha responsabilizado al Gobierno por la falta de mantenimiento en las instalaciones de la estatal PDVSA, donde los accidentes vienen siendo cada vez más graves desde el 2008.
En un informe elaborado en 2010 por una facción opositora de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros, que da cuenta de una larguísima lista de irregularidades en el circuito venezolano de refinación, embarque y almacenamiento.
El reporte fue entregado a la presidencia de la federación sin que haya una reacción del Gobierno, pese a que poco antes se había hundido en el Mar Caribe una plataforma gasífera de PDVSA sin dejar rastro.
El documento asegura que en Paraguaná había carencias de mantenimiento y dotación de equipos de protección y trabajo.
"PDVSA y sus empresas mixtas vienen presentando una política de violaciones a las normas de seguridad por falta de inversión y mantenimiento en sus infraestructuras y equipos en general", sostiene el documento.
El reporte denuncia el mal funcionamiento de los detectores personalizados de emisiones, los mismos que hubieran permitido alertar con mayor anticipación la fuga.
En un presagio de lo que ocurriría después, el informe también denuncia fallas en las válvulas de seguridad de algunas esferas de gas, el mismo tipo de depósito que produjo la fuga y que de haber estallado hubiera arrasado todo a su paso en un radio de unos cinco kilómetros a su alrededor.
"Dicen que compensarán todos los daños. ¿Tiene PDVSA tanta plata (dinero) para pagar lo que cuesta una vida?", se preguntó Lugo.










