Estos juegos olímpicos han sido los primeros en que todos los deportes están abiertos a las mujeres, y los atuendos de las féminas se han convertido en unos de los debates más polémicos en Gran Bretaña.
Mucha atención en los juegos en Londres no se ha centrado en la destreza física, sino más bien en el vestir de las mujeres. Como por ejemplo el que la decisión de que las mujeres que compiten en el judo no podían llevar el velo por razones de seguridad fuese anulada el 31 de julio para permitir que una saudí de 16 años de edad, Wojdan Shaherkani, pudiera luchar.
En el voleibol de playa, un deporte bastante famoso por sus jugadores con poca ropa, es la primera vez que se deja que las mujeres usen shorts, mayas y camisetas, e incluso monos completos si así lo desean en nombre de la modestia, o el irritante tiempo de verano de Gran Bretaña.
Las mujeres participantes obligaron a la Federación Mundial Bádminton a revocar una regla que decía que tenían que llevar faldas o vestidos para elevar el "perfil" de los jugadoras y "mejorar la presentación" del juego. Hasta en el boxeo femenino -que regresa a los Juegos Olímpicos por primera vez desde que apareció en los primeros juegos hace dos milenios- se está considerando exigir el uso de faldas.
Sin embargo, los Juegos Olímpicos sí ofrecen un lugar en el que los hombres y las mujeres son iguales. Medallas de oro, plata o bronce ganados por uno u otro sexo contribuyen igualmente a las tablas de medallas de cada país, lo que coloca a las mujeres vencedoras en el centro de atención, al igual que sus compañeros masculinos.










