Cuando se encuentra a punto de cumplir sus 31 años, el suizo Roger Federer vuelve a coronarse en Wimbledon, al ganar el séptimo título y convertirse en el mejor jugador del mundo.
"Nunca dejé de creer, y seguí jugando con más intensidad pese a que tengo una familia. Es un momento mágico para mí", dijo el otra vez campeón, al finalizar el match ante 15.000 espectadores, tras derrotar 4-6, 7-5, 6-3 y 6-4 al británico Andy Murray, quien terminó exausto luego de dos horas de juego.
Myla y Charlene, las hijas de Federer, acompañaban a Mirka, esposa del campeón, quien emocionada oyó declarar a tenista: "Quiero dejar al juego del tenis mejor que cuando llegué a este gran deporte".
Fue una final histórica desde muchos puntos de vista. Por primera vez se definió el título de Wimbledon bajo techo, ya que la lluvia obligó a cerrarlo a partir del 1-1 del tercer set.
El suizo, que cumplirá 31 años en agosto, incrementó a 17 sus títulos de Grand Slam.










